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En el año 2018 se cumple el 70 aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

revisin de papas familia Avila Quilca 5

Para lo que nosotros es algo obvio, para millones de pequeños agricultores y trabajadores agrícolas parece inalcanzable. Tres cuartas partes de los pobres y hambrientos del mundo viven en zonas rurales. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU acaba de aprobar una declaración sobre los derechos de los pequeños agricultores.

Su objetivo es promover la aplicación de los derechos humanos en las zonas rurales. Lamentablemente, a pesar de las reiteradas peticiones de apoyo a la Declaración de la ONU, Alemania al igual que la mayoría de los países de la UE, se ha abstenido en la votación.

Los pequeños agricultores y los trabajadores agrícolas luchan por su supervivencia.
Los pequeños agricultores y las personas que trabajan y viven en áreas rurales producen alrededor del 70% de nuestros alimentos. No solo no reciben apoyo, sino que también sufren enormes dificultades. Su acceso a los recursos naturales, como la tierra y el agua, y a las tecnologías apropiadas es limitado y, por lo general, carecen por completo de cualquier asesoramiento. Los alimentos subsidiados de los países industrializados inundan los mercados locales, los agricultores a menudo tienen que proteger sus tierras del acceso de terceros (saqueo de la tierra) y las empresas transnacionales controlan, con demasiada frecuencia, las cadenas de suministro desde el campo hasta las estanterías. A esto se añade el cambio climático que hace que la situación, ya de por si difícil, sea aún más frágil. La mayoría de los pequeños agricultores son mujeres, pero solo unas pocas tienen títulos de propiedad.

Dar un futuro a la agricultura rural
La agricultura a pequeña escala es mucho más que una mera actividad económica. Mejora la situación nutricional, reduce la pobreza y mitiga los efectos del cambio climático mediante cultivos respetuosos con el medio ambiente. No es una coincidencia que las Naciones Unidas hayan declarado a los años 2019-2028 como la "Década de la agricultura familiar". Esto confirma una vez más que la agricultura a pequeña escala es una alternativa a la agricultura industrial, que ha causado daños devastadores al medio ambiente. Sin embargo, las principales políticas comerciales y agrícolas siguen fomentando las grandes explotaciones agrícolas industriales, a pesar de que son esencialmente los pequeños agricultores los que alimentan al mundo. Son la columna vertebral de la alimentación mundial.

Para el sello Naturland Comercio Justo la prioridad es para los pequeños agricultores
Por lo tanto, el compromiso de Naturland con la agricultura orgánica no solo se ha orientado desde el principio a nivel internacional, sino que también se ha ligado estrechamente con el Comercio Justo y hoy en día esta importancia se refleja en la certificación de Comercio Justo de Naturland. Las empresas con productos de Comercio Justo de Naturland a la hora de comprar materias primas de regiones económicamente desfavorecidas, tienen en cuenta y prefieren productos de las organizaciones de pequeños agricultores. Las empresas con productos certificados de Naturland Comercio Justo se comprometen a superar las barreras políticas y económicas que obstaculizan el desarrollo de los pequeños agricultores. Apoyan a las organizaciones de productores a través de la educación y la información y representan sus intereses en público.

Naturland combina la agricultura orgánica con la responsabilidad social
Lamentablemente, a menudo el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales no está garantizado, especialmente en las cadenas de suministro agrícola. Naturland lo reconoció desde el principio y en el año 2005 introdujo las normas orgánicas con directrices sobre responsabilidad social. De este modo, las condiciones sociales de todas las empresas y procesadores certificados por Naturland en todo el mundo son verificadas como parte del proceso de inspección orgánica. Sobre la base de las convenciones de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos y de los niños y las normas laborales fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se regulan las condiciones de trabajo y aquellas relacionadas con la protección de los empleados. Entre ellas se incluye la prohibición de la explotación infantil laboral y el trabajo forzoso, así como las garantías de libertad de reunión y acceso a los sindicatos. Otros medidas centrales son aquellas relacionadas con la protección de la salud y la seguridad en el lugar de trabajo, así como las ofertas para la formación continua.